"El amor es el sendero, la esperanza y el impulso... la fe, mi voluntad".

Zhely Alceda... ♥

Dulce mariposa.

¿Sabes dulce mariposa? Hoy que te veo sobre el tallo de la flor me pongo a pensar en qué tan distinta pudo haber sido mi vida de tomar las decisiones correctas —certeras—. Ya no puedo volver hacia atrás, ni siquiera en mis recuerdos. Lo sé, has de esperar que te cuente lo que pasa por mi cabeza, lo cierto es hace mucho que no pasa nada por ella, de hecho no recuerdo que alguna vez eso sucediera, tal vez fuera ese el motivo crucial de todas mis elecciones; de ser más apegado a lo normal no estaría encerrado bajo cadena perpetua.

No sé qué pienses tú de mí. ¿Por qué lo pregunto? Bueno, tú eres libre, seguro no sabes lo que es estar en cautiverio. Sí tienes razón, pasaste mucho tiempo dentro de un capullo, soportaste vientos, fríos y lluvia. Seguro todo eso debe doler, ¿cierto? Claro, no podía ser de otro modo. ¿Qué dices? No comprendo, cómo puedes compararte conmigo, yo no estoy en un capullo, estoy en una cárcel. ¿Qué diferencia existe?, bueno yo más bien te preguntaría que igualdad puedes ver tú entre nosotros.

¿Por qué no has volado aún, pequeña? Podría decirte que yo en tu lugar ya echaría andar pero no creo poder soportar la libertad después de tanto encierro, aunque la realidad es que la única forma en que saldré de aquí será muerto, dentro de una bolsa y con una etiqueta en el dedo del pie. Pero tú, tú tienes todo el aire para ti sola, el cielo y el viento para cuidar tus alas y tus sueños; puedes dominar todo lo que te propongas. Yo no puedo, a mí me atan los hilos de mis acciones.

Qué importancia tiene lo que haya hecho, no es diferente a lo que hizo cualquiera de los que estamos aquí, ni siquiera hay diferencia con algunos de los que siguen allá afuera con su máscara de buenas ovejas, al menos tengo el valor de dominarme obligándome a aceptar mi presente, tratando de luchar contra esa parte (supongo que será mi oruga personal) que me impulsa a tomar cartas en el asunto.

Me sentí poderoso, que el mundo entero podía comprarlo y tenerlo a mis pies. No te confundas, nunca tuve dinero, bueno, nunca tuve dinero suficiente; no importaba cuantos ceros hubiera, nunca fue suficiente, no importaba el Mustang que yo corría por las carreteras, nunca fue suficiente, no importaba la mansión de cincuenta habitaciones, nunca fue suficiente, no importaba la sangre que manchaba mis manos, eso tampoco fue suficiente…

Ahora que lo pienso, creo que puedo saber lo que pasaste ahí dentro, en la jaula que tú misma formaste. Todos creamos nuestras rejas, nosotros decidimos que tan altas o anchas, lejanas o gruesas las queremos; aunque creo que en realidad esa parte fue la única que no me dieron a elegir, ¿o sí? Cómo saber hasta qué punto fue el destino el que actuó en mi contra. No, en realidad no, yo no cambiaría nada, por increíble que parezca.

Sentir la soga en el cuello minutos antes de la muerte es una sensación que ni el amor de todo el mundo podría igualar, es una amante que lastima, te hace adicto y nunca te suelta. Ver como los ojos se van dilatando por el temor y el llanto grita la súplica. Pedíamos dinero, es cierto, pero no por necesitarlo, era parte del show, como una obra de teatro ¿me explico? Nosotros éramos el Broadway de ese rubro, los maestro del escenario del secuestro.

Hay tantos rostros, que ni todas las nubes alcanzarían para dibujarlos en el cielo. Te lo juro, nunca hubo favoritos, no era cuestión de clase social ni económico, tan solo era cuestión de enfoque. Sí, déjame te explico. La química tiene mucho que ver con eso, el aroma hace que los sentidos se prendan y entonces ves todas las imágenes en la cabeza, una conexión especial se había puesto en marcha sin que la otra persona supiera. Tal como en una relación, esto también es de trabajo, de seducción y de coquetería, toparse con la persona de vez en cuando, un leve toque por el hombro antepuesto al “lo lamento”, ¿quién sospecharía de la galantería de la educación? Son importantes los ojos, verlos fijamente por unos segundos y entrar en su alma lo más profundo que se pueda, después de eso, la víctima nos pertenecía, tan solo era cuestión de esperar a que el momento oportuno llegara.

Tomarlos por sorpresa, de nuevo la importancia de los ojos, de esa mirada cuando entran en una dimensión desconocida y no son capaces de comprender lo que está sucediendo, tan solo dura un micro segundo pero cuando tomas esa gota exquisita, la máquina se pone en marcha pidiendo más y más.

¿Tú podrías decir que el viento es brutal? ¿Que es malo u ofensivo? El viento no tiene la culpa si despedaza tu casita antes de que salgas a salvo de ella, no puede hacer nada para acomodar la corriente. Nosotros somos el viento y ellos son las corrientes, son lo que nos alimenta y sacia nuestra sed, ¿eso es crueldad? Yo digo que es natural, parte de la ley de la vida, solo que al viento no lo encierran en cuatro paredes, ¿o sí?

¿Crees que Dios existe? ¿No? Bueno es una lástima que creas eso pues te puedo asegurar que sí, lo he visto con mis propios ojos. Muchos no se acuerdan de él más que en los momentos terroríficos, y él no se acuerda de ellos más que cuando se le necesita. Llegué a la conclusión de que le gusta sentirse útil, por eso cuando le pides ayuda hace precisamente eso, ayudarte. Cuando él estaba presente el rostro les cambiaba, se volvían más divinos, era la señal que esperábamos, el momento trascendental había llegado, terminar lo que se había empezado. Un ángel estaba frente a nosotros…

Mmm, viéndolo desde tu perspectiva, creo que también eran como tú, nosotros éramos el capullo que ellos habían formado sin poder hacer nada al respecto, sin estar enterados y poco a poco, entre violaciones, golpes y gemidos de dolor se iban transformando en ángeles, justo como tú, listos para volar. Bueno, creo que después de todo, los humanos no somos tan distintos a los animales, y eso que se supone que pensamos.

En fin, no puedo explicarte lo siguiente, no comprenderías. ¿Por qué?...


Sacó un cerillo, prendió el cigarrillo y botó lo sobrante hacia la tierra. Se quedó mirando el firmamento, observó como el sol iba metiendo sus faldas brillantes dejando a la nada como telón corrido. Volteó a ver a la diminuta mariposa que estaba apunto de echar a volar, con un beso al aire y un manotazo se le vio caer inmutada y fría al cemento opaco.


…simple, tendrías que vivirlo en carne propia.