"El amor es el sendero, la esperanza y el impulso... la fe, mi voluntad".

Zhely Alceda... ♥

Silencio, pasa diciendo el luto de su amor.

Sobre la blanca arena se encontraba, los pies ya no andaban con la misma fortaleza. Pensaba que sólo era un títere olvidado, marioneta rota desde el interior. Su madera no soportó las lluvias y ventiscas de una ilusión. Ahora llora, llora junto a la marea del océano.

No supo como fue que entró al limbo de su existencia, no siente nada y eso ya no importa, el que no importe… importa aún menos.

Las gaviotas se alejan buscando otros horizontes, el cielo no riega su agua egoísta del sentimiento. Grita a lo alto por haber robado esas alas que aún no habían crecido. El dolor se volvió tan puro que ella se transformó en cicatriz viviente. Los sollozos se pierden con el eco ausente de la noche.

Ni sol, ni luna.
Ni estrella, ni nube,
Ni cielo, ni suelo.

Maldice el tiempo eterno que la dejó dentro de su jaula, la llave se quedó en lo profundo. Barrotes de recuerdos, recuerdos del futuro esperado al tomar aquel ángel en brazos.

Solloza el minuto.

La chispa no se alejó de su vida, la chispa perdió su significado y perdió su propia existencia. Se perdió entre la oscura soledad de un abrazo sin razón ni ser.

Se apagó, se fue.

Tal vez las sombras se queden por siempre justo donde no pueda escuchar su voz. Es que no comprenden que ya no es quien es.

La piedra no es piedra cuando deja de ser piedra.
¿Qué sentido tiene el viento sin suspiros?

Sólo el mar quiere sus lágrimas, pero ella se aparta. No permite ni el roce a menos que sólo sea el dulce beso del veneno.

Que la lleve a la cama, que la sumerja a dormir.
No hay voz.
No importa, ¿qué importancia tiene lo importante?

La lluvia moja su ropa pero no cura su alma, simple polvo de arena se vuelve al tocar sus lamentos. La sonrisa tomó forma de alas y volaron donde la criatura ahora intenta decirle que sufre al verla en el eclipse de un desmayo.

Ella lo sabe, ella la mira.

El sol se oculta, no puede seguir alumbrando un cuerpo vació, un cuerpo que se quedó melancólico entre deseos. Un cuerpo que sólo muere verso tras verso.


Se va, no vuelve.

La nada, ¡ni ella quiere continuar!

El mundo gira lejos de aquel dolor.

Las estrellas se van sobre las nubes.

Se queda ella sin ser ella bajando el telón.

Silencio, pasa diciendo el luto de su amor.