"El amor es el sendero, la esperanza y el impulso... la fe, mi voluntad".

Zhely Alceda... ♥

Mariposa.


Muchas veces dices “mariposa” y piensas en mujeres, en belleza natural. En el polvo que a las flores les robamos, en transformación del patito feo al cisne embellecido. Pero, ¿y si “mariposa” sólo fuera la máscara con que vemos el mundo? ¿Si fuera más allá de lo obvio, de las etiquetas que creamos, un mundo donde los papeles se juegan sin sentido?

Una joven de pasada edad, una vida llena de adicciones, una vida llena de lamentos, pero por sobre todo una vida falto de amor. Él estaba preparado para esa noche, había pagado una suma de dinero importante para el goce con esa dama vestida de sexo ardiente. Mujer que por un vestido de billetes regalaba los besos de la araña viuda sin veneno, este se quedaba carcomiendo su alma, sus esperanzas.

Típica la escena después del acto, un cigarrillo en la boquilla de la damisela desnuda y deshojada, sobre la cama él esperando a que parta, el sueño sólo debe durar el momento preciso, más no está permitido.

-¿Sabes?- comenzó a decirle- tú y yo no somos tan distintos.
-Las drogas te han llevado entre la fantasía, hay una enorme diferencia entre tú y yo.
-¿En qué basas esa conclusión?- preguntaba ella haciendo ondas con el humo del cigarro.
-Por lo obvio. Yo, pertenezco a la alta sociedad, soy un empresario exitoso, tengo mi propio negocio. Invierto en la bolsa de valores para subir el costo de mis acciones. Juego con ciertos diputados y cenadores una vez por semana al golf. Podría enumerarte muchas cosas más, pero creo que puedes ver el punto; en cambio tú, no saldrás de las noches de hoteles, tal vez seas de las mejores pagadas, hasta en los animales hay razas y sin duda la tuya es exquisita, pero no pasas de ser una mujer de plástico, rentable, alguien a quien se deshecha fácilmente.
-Se lo que soy y vivo en paz al no engañarme, pero hay muchos tantos como yo que viven en un mundo de traje o leña, cemento o cristal, todos somos exactamente igual.
-Insistes en tonterías, es hora de que te marches, no pagué para que pasaras la noche aquí, toma tu dinero y lárgate.

Ella se levantó, en silencio comenzó a vestirse sin vergüenza, tomó por último su bolso y su abrigo. Se detuvo en la puerta y con la mirada dijo sus últimas palabras antes de diluirse en la luz de habitación.

-Sólo has mencionado las diferencias, pero no eres capaz de ver que hay más de igualdad que de diferencia entre nuestros mundos. Cierto es que entre animales hay clases, pero ellos lo conocen y lo aceptan, no viven engañados entre mansiones y cocteles de “sociedad”. Tú, al igual que yo, vendes tus servicios, yo vendo sexo y tú tu intelecto, pero al fin de cuentas, te vendes como la peor prostituta de la calle, viviendo un sueño de ricos.

Mariposa, la mentira de antifaz con perlas y diamantes, no es más que un bicho más en este mundo, familiar de la mosca o la lombriz. Mariposa que te vendes juzgando a quien tiene el valor de aceptar que por lo menos de eso vive. Lentes con miopía, mariposa, la enfermedad más grande de este mundo: marioneta de sueños perdidos.