"El amor es el sendero, la esperanza y el impulso... la fe, mi voluntad".

Zhely Alceda... ♥

Karim.

Está plantado en el suelo, sentía que la garganta se le cerraba no permitiendo pasar oxígeno a sus pulmones, estaba muriendo –no, nunca más-. El sudor le salía por cada poro del cuerpo, se arrastraba como animal faldero sobre el suelo frío del estudio, no había nadie en casa, nadie cerca a quien llamar, sólo quería que terminar este suplicio, sólo unos minutos más –unos minutos más ¿?; el tiempo no existe amigo-.

¿Estás intrigado querido lector? Tal vez te gustaría que te cuente una historia interesante, pero las consecuencias de saber ciertas cosas suelen ser un poco… bueno, tú sabrás.

Todo comenzó unos años antes, un joven introvertido paseando en al preparatoria. Nadie quería hablarle pues decían que era raro, así llaman a las personas que no encajan con el promedio. Lo llamaremos Karim, un nombre desconocido pero común en algunos rincones. Karim escuchaba voces en su cabeza, a veces lo acosaban por las noches historias, lenguajes desconocidos (en realidad de tanto ruido todo se mezclaba), él nunca mostró interés en integrarse, en su mundo se sentía mucho más cómodo. Sólo bastó una noche para que entendiera, para que descubriera ese desagüe de energía que le pesaba hasta acabar con él. Escribir historias de vampiros, de sangre, de asesinos.

Poco a poco fue mejorando en esa forma tan predilecta de comunicarse con el exterior, un mes antes de la graduación dejó la escuela (de cualquier modo sus calificaciones no eran nada buenas) y se encerró en su casa. Un cazador de talentos lo descubrió de casualidad al chocar en el subterráneo y sus borradores se esparcieron por el suelo, -el destino-. Sus historietas fueron muy bien recibidas al tratarse de algo diferente y poco a poco comenzó a tener éxito, sin saberlo todo esto lo estaba llevando a la gloria hasta que pudo al fin publicar un libro propio de la corriente negra, vampiros, sexo, drogas y sobre todo magia negra. Se divertía cuando se trataba de probar cada cosa para poder describir detalladamente en su libro lo que sucedía, sin perder detalle; en muchas ocasiones llegó a estar internado en hospitales pues le exigía demasiado a su cuerpo sin darle descanso.

Bueno, todo esto aún no explica el porque se encuentra en el suelo. Es cierto, tal vez no quiera decirte y te deje con la duda, tal vez aún no quieras saberlo y corras a tus ojos lejos, pero quedará ahí en tu cerebro, en ese rincón y por las noches te preguntarás que fue lo que pasó, hasta serás insolente y preguntarás porque no lo escribí y comenzarás a darte mil respuestas a ti mismo: tal vez ya no se le ocurrió nada, tal vez así era el texto desde el inicio o simplemente ya no le dieron ganas de continuar, ¿no es interesante saber el porque se plasma ciertas cosas? Pero más aún es saber porque el escritor decide no plasmarlas. Respira, aún no ha terminado.

El ser humano es la única criatura en el mundo que se cree sus propias fantasías, que no hace caso a sus instintos cuando estos le gritan que hay peligros. La avaricia, la más maravillosa trampa que él mismo se ha creado para sí. Los libros se fueron vendiendo uno a uno hasta que se pudo hacer de la casa de sus sueños, de su auto último modelo y todos los lujos con los que siempre soñó. Olvidó por completo a su familia y el barrio donde había crecido, Karim se estaba convirtiendo en otra persona… y mucho más.

Ya en la edad adulta, 37 años para ser exactos decide comenzar lo que sería su último escrito, ya no necesitaba más pues creía tenerlo todo. Aquí es donde se inicia la verdadera historia.
Sus años le servían para tener toda una historia rica en información, sensación, recursos y demás. Su última novela sería ficticia, escrita para vampiros, algo único que nadie jamás se había atrevido ni si quiera a imaginar. Saboreaba cada letra al ponerla en la PC, siempre encerrado en el estudio, con la luz a baja intensidad para evitar que le lastimara los ojos, salía muy poco a la calle y dejó de hablar con las pocas personas con las cuales tenía contacto. Después de unos meses despidió a su ama de llaves cuando esta intentó abrir las cortinas y la ventana, se había vuelto frenético hasta el punto en que rompió todo a su alrededor.

Su obra estaba casi terminada, necesitaba una última frase, él sabía que debía poner… sabía que era tiempo, así con premeditación se dispuso a teclear letra tras letra sintiendo ese sabor amargo correr en su cuerpo.

Un segundo después del punto final burbujas comenzaron a acelerar el ritmo de su corazón, las venas de los ojos le saltaban hasta casi llenarlos completamente de sangre, sus pupilas se dilataron y todo su cuerpo se contrajo hasta caer al suelo. Ahí, justo donde comenzó el relato, cuando su oxígeno se está acabando, en ese instante en que entré después de estarlo esperando por todos estos años, hoy reclamo lo que es mío, un alma que me pertenece y tú, querido lector, eres mi testigo, lo único que me hacía falta para poder terminar más que un escrito, la transformación de un nuevo vampiro.